…y en mi cabeza escucho cuando me decías…»hay mucha gente en la calle», «a quién viste». Te encantaba, a gente, salir, disfrutar de la vida…pero hoy ya nada es como antes.

Las calles empiezan a recibir gente, vamos saliendo poco a poco, deporte, paseo, niños, algunos trabajos pueden reanudarse, cafeterías abiertas, todo regulado con extremas medidas…la ciudad empieza a volver a vivir pero con miedo e incertidumbre, las personas cruzamos miradas desconcertantes, tristes, agradeciendo poder salir unas horas…y regresar a casa para dejar paso a otros tiempos y salidas de gente…es todo muy extraño.

Ojalá que seamos conscientes de que no estamos solos, de que un bicho está entre nosotros, de que lo puedes llevar a casa y de que si no ponemos todos de nuestra parte ésta situación se alargaría por años.

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