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Ascenso y descenso al volcán El Teide

Al año suelo subir al Parque Nacional del Teide unas cuatro o cinco veces, es uno de los  sitios donde energéticamente conecto de manera especial, pareciera que estas en otro planeta, la orografía , la vegetación, el cielo, el silencio…todo parece pertenecer a otro planeta. En varias ocasiones he querido subir a ver el amanecer desde el cráter pero unas acabé pasando noche en el Parador Cañadas del Teide, muy recomendable, y otras en la misma falda del volcán, en fin… Ahora si ha llegado el momento y creo que cada cosa tiene su momento y su lugar, el mío ha sido éste-ahora, donde el ayer y el hoy se juntan para celebrar un futuro que también es el que ahora tengo…vamos a ello y les cuento la subida al gran volcán llamado El Teide.

Llegamos al Parque Nacional a las 00:25 am. del sábado 13 de agosto, dejamos un coche en Teleférico, para la bajada y otro en el km 40,7 de la carretera TF 21, Montaña Blanca, la Superluna de Esturión sobre nosotros, todo un foco de luz, comenzamos a caminar sobre los 2.348 metros, un camino casi llano de piedra pómez, con los enormes Huevos del Teide todo una paisaje de bombas volcánicas. Por el sendero n 7, hasta el Refugio de Altavista La noche estaba preciosa, la temperatura ideal, aire caliente, se mezclaba con aire fresco, la noche, las ganas, la ilusión se contagiaban y alguna que otra Perseidas grande se cruzo sobre nosotros. Hablo en plural pues eramos siete. Seguimos el sendero n 7 adentrándonos en la noche, la altitud, el descenso de temperatura y el cansancio se hacían notar y así en ese silencio y buena vibra llegamos al Refugio de Altavista a unos 3.260 metros. La temperatura sería de unos 6 grados, ahí tuvimos que abrigarnos sin dejar un rinconcito libre de piel….que pelete!!!

Desde el Refugio de Altavista iniciamos la segunda etapa por el sendero n11 hasta el Mirador de la Fortaleza. Esta etapa fue durísima, una zona muy escarpada, el frío era intenso, el viento también hizo su brutal presencia, muchas fueron las veces en las que el cuerpo me flaqueó, pero un fuerza interior me hacía continuar y así llegué al Mirador de la Fortaleza hasta La Rambleta 3.555 metros.

La tercera y última etapa desde La Rambleta, por el sendero n10 de Telesforo Bravo hasta el pico 3.715 metros, no lo pudimos hacer por el fuerte viento.

Tardamos unas 7-8 horas de subida y el descenso lo íbamos a hacer en teleférico el fuerte viento hizo que quedara inoperativo. Así es que el descenso lo hicimos por donde mismo subimos….de La Rambleta a la base de Montaña Blanca. El sol empezaba a calentar, pero el viento no cesaba, habían tramos peor que otros. Yo las bajadas las llevo fatal, son mas duras y tratándose de un suelo tan escarpado os podéis imaginar…

El cambio nocturno al diurno el observar por donde has subido, el darte cuenta de lo que realmente has hecho es un chute de fuerza y de sentirte elemento de todo aquel entorno, era parte de la montaña…A sido una experiencia única, con momentos irrepetibles, sensaciones muertas y vivas al mismo tiempo, es un esfuerzo por el otro y por mí misma…instante irrepetibles. Os dejo algunas fotos del descenso.

Envejecer es como escalar una gran montaña: mientras se sube las fuerzas disminuyen, pero la mirada es más libre, la vista más amplia y serena.

Ingmar Bergman.

Autor

laescrituradelavida@gmail.com

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